El diario de un Ingeniero
Escrito por: Eduardo Gonzalez Fernandez
20 de Agosto del 2007
Era un día cualquiera en el intervalo cerrado y acotado delimitado por el primer y el último día de clase del primer semestre. El despertador sonaba con periodo constante, pero un campo atractivo que parecía infinito memantenía con una normal mayor que cero sobre las sábanas.
Sin duda pesaban sobre mí los efectos del día (n-1). Cada vez me parecía menos congruente salir con mis semejantes en busca de la aplicación
biyectiva que me hiciera corresponder un elemento en el espacio vectorial femenino. Pese a que invertía en ello considerables esfuerzos, el trabajo resultante siempre era nulo. Debía ser que pertenecía al núcleo de f sin saberlo… Pero aún no había sido capaz de demostrarlo.
Para todo x perteneciente al resto del mundo es tan fácil hallar su f(x) correspondiente…! Todos parecen contentarse con aproximarse a la tangente de dos theta, tender asintóticamente al seno. Sin embargo, mis desarrollos de conversación con ellas nunca superaban el primer grado, yo siempre era reducido a un infinitésimo tan rápido como uno partido de ene factorial.
Por fin, y con una gran impulsión, conseguí abandonar la cama en el instante t. Era el principio de una mañana de utilidad marginal infinitesimal, pero si no me levantaba ese infinitésimo tendría un orden todavía mayor, así que decidí prepararme un épsilon de café y afrontar la sucesión de problemas que la jornada deparaba. Mi renta disponible amenazaba con abandonar el cuerpo de los números reales, adentrándose en el terreno imaginario. Mi voluntad de ponerme a estudiar parecía no estar definida en este tramo de t, cualquier otro punto de energía potencial era prácticamente inalcanzable a menos que una fuerza externa me sacase de este indeseable equilibrio. Todo esto implicaba que las cosas no marchaban bien, demostré sin esfuerzo -por reducción al absurdo- que para todo intento de hacer algo de provecho existiría algún agente externo que lo impidiera. Un exceso de variables exógenas nublaron mi hipótesis inicial.
Miré por la ventana… Sin duda había un mundo caótico ahí afuera, carente de toda linealidad. “Si me resulta tan complicado a mí, cuánto más no le resultará a toda persona distinta de mí, que ignore las matemáticas y la física que rigen la naturaleza”. Existirá un n sub cero a partir del cual todo día será mejor.
Fuente | telecos alcala
Visto en | backend blog




on Agosto 21st, 2007 23:36
Gracias por la referencia
Muy buen blog el vuestro. A ver si el nuestro acaba siendo parecido a
on Enero 14th, 2008 23:11
Eso eso, gracias por la referencia y